La selección de Luis de la Fuente terminó primera de su grupo pese a un arranque dubitativo y ya conoce a su rival en la primera ronda eliminatoria, que se jugará el próximo 2 de julio.
España ha completado su primera fase en el Mundial de 2026 con la sensación de un equipo que ha ido creciendo conforme avanzaba el torneo. La Roja, vigente campeona de Europa, arrancó con más dudas de las previstas pero ha sabido reconducir su camino hasta cerrar el Grupo H en lo más alto de la clasificación.
El estreno dejó un aviso inesperado. Frente a la debutante Cabo Verde, la selección no pasó del empate sin goles en un partido en el que le faltó pegada y le sobró precipitación. Aquel tropiezo encendió algunas alarmas, pero también sirvió de revulsivo para los siguientes compromisos.
La reacción no se hizo esperar. En la segunda jornada, España se mostró mucho más sólida y contundente para imponerse con claridad por 4-0 a Arabia Saudí, un resultado que devolvió la confianza al grupo y enderezó por completo el rumbo. El cierre de la fase llegó ante Uruguay, en un duelo de alta tensión y escasa fluidez que se resolvió por la mínima. Un solitario gol de Álex Baena bastó para sellar el liderato y, con él, una posición de privilegio en el cuadro.
Terminar primera tenía premio. Esa condición permitió a España esquivar a Argentina, que cerró su grupo con pleno de victorias, y entrar en una zona del cuadro algo más despejada para sus aspiraciones.
El rival de los dieciseisavos quedó definido en una de las noches más vibrantes del torneo. Austria selló su pase como segunda de grupo gracias a un agónico empate a tres con Argelia, resuelto con un cabezazo en el tiempo de descuento que dejó fuera a Irán. Así, será el conjunto centroeuropeo quien se cruce en el camino de la Roja.
El duelo está fijado para el jueves 2 de julio a las 21:00, hora peninsular española, en el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles, uno de los escenarios más modernos y de mayor capacidad de esta Copa del Mundo. La selección dispone de varios días para recuperar fuerzas tras el desgaste ante Uruguay y afinar su plan de juego.
Austria no es un rival de relumbrón, pero tampoco un trámite. Llega con experiencia, orden y el impulso anímico de haber sobrevivido en el último suspiro, ingredientes suficientes para complicar cualquier eliminatoria. Si España supera este primer obstáculo, el horizonte podría depararle un cruce de altura en la siguiente ronda. La Roja parte como favorita, pero el torneo ya ha dejado claro que en este Mundial nadie tiene nada garantizado.
Por Redacción Malagaesdeprimera · Málaga
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