Un nuevo entrenador, salidas de peso y una revisión a fondo de la estructura deportiva: el Unicaja vivió en 2026 un verano de reconstrucción para volver a pelear por los puestos de playoff de la Liga Endesa.
De dónde venía el equipo
El Unicaja cerró la temporada anterior lejos de las expectativas del club. El conjunto malagueño, que llegaba como vigente campeón de la Copa del Rey, cayó eliminado en cuartos de final del torneo del K.O. frente al Real Madrid y acabó quedándose fuera de los puestos de playoff de la Liga Endesa en la recta final de la fase regular, en un desenlace muy ajustado.
Ese resultado llevó a la entidad a acometer una revisión profunda tanto de la plantilla como de su organización interna, con el objetivo declarado de acertar con mayor precisión en las incorporaciones.
Vidorreta, nuevo inquilino del banquillo
El cambio más visible llegó al banquillo. Txus Vidorreta fue presentado como nuevo entrenador tras una exitosa etapa de diez años en el CB Canarias, y asumió el reto de dar continuidad a un ciclo que se había saldado con siete títulos en los últimos cursos. El técnico vasco fue claro en su presentación: no llegaba para sustituir ese legado, sino para construir su propio proyecto sobre una base que considera sólida.
Vidorreta destacó que el núcleo duro de la plantilla, formado por jugadores ya asentados, le convencía plenamente, y que el trabajo del verano debía centrarse en completar el equipo con piezas diferenciales.
Las salidas
Entre las bajas más significativas figuraron las de Osetkowski, Kameron Taylor y Yankuba Sima, tres ausencias que obligaron al club a reconfigurar buena parte de su rotación, tanto en el perímetro como en el juego interior.
El plan: cinco fichajes de alto nivel
La hoja de ruta del nuevo entrenador pasaba por cinco incorporaciones de garantías. En sus propias palabras, el club necesitaba reforzar el «2», el «3» y el «4» con jugadores de alto nivel, además de sumar un pívot que aportase calidad al bloque.
El técnico pidió paciencia ante un mercado que calificó de «disparatado», marcado por la irrupción de equipos turcos y griegos con gran capacidad económica que estaba disparando las valoraciones de los jugadores disponibles. Reclamó calma al club, a la afición y a la prensa, convencido de que el bloque estaba prácticamente definido y de que tocaba esperar el momento oportuno para acertar en cada operación.
Los objetivos de la temporada
El cuerpo técnico se marcó tres metas: disputar la Copa del Rey, alcanzar los playoffs de la Liga Endesa y llegar a la Final Four de la Basketball Champions League, un listón acorde con el nivel competitivo que ha caracterizado al conjunto de Los Guindos en los últimos años.
La pretemporada arrancó en agosto, en paralelo a las concentraciones de las selecciones nacionales, con varios partidos de preparación entre los que destacaba un encuentro ante el antiguo equipo de Vidorreta, el Tenerife.
El reto
El Martín Carpena vuelve a ser el escenario donde el conjunto verde intenta recuperar el nivel que le llevó a levantar títulos en las últimas temporadas. El reto es claro: recomponer una plantilla competitiva que devuelva al Unicaja a la pelea por los puestos de playoff y le permita hacer un papel destacado tanto en la Liga Endesa como en Europa, después de un ejercicio marcado por las decepciones en los momentos decisivos.
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Por Redacción Málaga Es De Primera · Málaga
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